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Si continuamos gastando igual es posible que no podamos reducir las deudas indeseadas.

Sigue estos pasos

1. Dividir las deudas:

Algunas deudas suelen quitarnos poder adquisitivo, las que llamaremos malas; otras nos ayudan a crear capital; por ejemplo, las que utilizamos para hacer crecer un negocio o comprar una vivienda. Lo recomendable es tener bajo control nuestro presupuesto para que los ingresos constituyan una mejor calidad de vida. A continuación, algunas sugerencias para salir de las deudas no deseables.

las de consumo van por un lado, las de negocio por otro y por último, las que nos están ayudando a comprar algún inmueble. Las malas son las que causan dolores de cabeza, las buenas bien calculadas no necesitamos apresurar su pago.

2. Inscribir Deudas

necesitamos saber cuánto debemos, a quién, cuánto pagamos en interés en cada deuda, cuándo terminaremos de pagar, etc. Toda la información relevante es primordial para poder construir un plan.

3. Extinguirlas

concentrémonos en las deudas de consumo. Primero pagamos las de interés más alto (no me refiero a las de más alta cuota), luego las que más afectan nuestra imagen crediticia y luego las más pequeñas. Posiblemente tengamos que tomar un crédito con una institución financiera para conseguir la mejor tasa de interés (consolidación de deudas). Un paso doloroso, pero muchas veces de sabios, es vender algún bien, como vehículo o inmueble. Lo importante es tener un plan en el que pagando se reduzca el monto de la deuda... visualizando un futuro sin ellas.

4. Gastar menos

si continuamos gastando igual es posible que no podamos reducir las deudas indeseadas. Es el momento de reducir gastos que no son prioritarios, como la mayoría de las compras emocionales; adquisiciones pequeñas de golosinas, comer fuera, encuentros con amistades, etc. Por otro lado, debemos depositar todo el dinero que recibimos, principalmente si tenemos ingresos variables. Además, es hora de guardar en otra cuenta el 10% de lo recibido, nos puede servir para pagar deudas y es una excelente forma de crear la disciplina del ahorro. Si no podemos controlar el uso de la tarjeta de crédito es momento de quedarnos solo con una, mejor usar la tarjeta de débito.